Salida las Casillas

El tromboembolismo venoso engloba a dos patologías fundamentales, la trombosis venosa profunda y el embolismo pulmonar. Como muchas patologías, el conocimiento del las causas del tromboembolismo venoso, es clave para su prevención, sobre todo en aquellas personas con riesgo de padecerlo.
Sabemos que el deporte de moderada intensidad es beneficioso para la salud, sin embargo, deportes que conllevan largas horas de entrenamiento y de competición, con una intensidad alta (maratón, carreras de montaña de larga distancia, triatlón, etc) presentan una serie factores pro-trombogénicos que favorecen su aparición.


¿Qué factores favorecen el aumento de l riesgo de éstos deportistas?

  • La deshidratación y por tanto la consiguiente hemoconcentración, que favorece la aparición de trombosis venosa y arterial.
  • Daño e inflamación, incluso microtraumatismo en la pared de los vasos sanguíneos.
    Inmovilización en viajes de larga distancia, por ejemplo si vamos a una carrera que hay que hacer viajes en avión y en coche.
  • Uso de estrógenos durante los entrenamientos y en la época de la competición.
  • Baja frecuencia cardiaca y tensión arterial, frecuente en deportistas, que puede favorecer situaciones de éstasis venoso.
  • Anomalías congénitas que afecten al sistema venoso.
  • Compresiones de la vena subclavia por una costilla cervical extra, aumento de la musculatura, etc.

¿Cómo pueden los deportistas reducir el riesgo del tromboembolismo venoso?
Las medidas para prevenir el tromboembolismo venoso son similares a la población general, sin embargo existen una serie de puntos a tener en cuenta por parte de los deportistas:

 

  • Conocer antecedentes familiares de problemas de la coagulación, ya que alguna de estas enfermedades son hereditarias.
  • Estar atentos a la “sed” como indicador de deshidratación durante las carreras y los entrenamientos. Evitar consumo de bebidas con cafeína y alcohol. Reponer el agua y los electrolitos que perdemos en los durante y después de los entrenamientos y la competición.
  • Si la carrera a la que vamos conlleva un viaje en coche de larga duración, durante el mismo, hay que programar descansos para estirar las piernas, estirar la musculatura y movernos un poco.
  • En viajes largos de avión: Llevar medias o calcetines de compresión en viajes largos en avión, evitar sentarse en sitios apretados y no llevar las piernas cruzadas.
    Si usas anticonceptivos, evitar aquellos que llevan estrógenos.
    Tomar una aspirina preventiva puede ser una opción valida, pero se debe consultar a su médico.
  • Lo más importante, escuchar y hacerle caso a nuestro cuerpo. El dolor es un indicador que existe un problema, si no se encuentra bien, pare de entrenar y consulte con médico.

¿Qué síntomas o signos nos deben alertar?.
Para la trombosis venosa profunda:

  • Hinchazón de una de las piernas, visible sobre todo en las pantorrillas y tobillos.
    Dolor en las piernas o la sensación de calambres que no alivian con hielo, estiramientos, o analgésicos. La inactividad puede exacerbar el dolor, y podemos encontrar alivio con el ejercicio.
  • Enrojecimiento de la piel. Pierna caliente al tacto. Inexplicable hinchazón del brazo o la parte superior del cuello (extremidad superior de trombosis venosa profunda)

Para el embolismo pulmonar:

  • Falta repentina de aire o dificultad para respirar al hacer esfuerzos.
    Aumento inexplicado de la frecuencia cardíaca.
  • Dolor torácico tipo puntada, como un calambre en el costado o en el pecho que aumenta al respirar profundo.
  • Dolor en el pecho que se irradia al hombro.
  • Fiebre, tos inexplicable, a veces con sensación de mareo y vértigo o desmayo.

¿Cuándo puedo volver a entrenar si he sufrido una tromboembolismo venoso?
Ojo, si ha sufrido un embolismo pulmonar ha de estar 6 meses sin volver a competir.
Si hemos sufrido una trombosis venosa profunda:

  • No se debe entrenar durante 1 mes después del diagnóstico de trombosis venosa profunda, hasta que el coágulo se haya epitelizado y el riesgo de embolia pulmonar haya disminuido.
  • El tratamiento anticoagulante que se usa para su tratamiento, aumenta el riesgo de sangrado, por eso debemos evitar deportes de contacto o en aquellos que exista un riesgo de caída o accidente.
  • Deporte de Alto riesgo: ciclismo (en y en bicicleta fuera de la carretera), el boxeo, el rugby, el fútbol.
  • Deportes de Bajo riesgo: caminar, correr (moderado), natación, ejercicios de acondicionamiento en el gimnasio controlados.
  • Usar medias de compresión para reducir el riesgo a largo plazo para el síndrome postrombótico.

En resumen, el tromboembolismo venoso es una patología que si no lo diagnosticamos, puede ocasionar un problema grave para la persona que lo sufre. Los deportistas de alta resistencia, tienen factores de riesgo que pueden favorecer su aparición. Por lo tanto, es importante conocer las medidas preventivas y conocer sus síntomas y signos de la enfermedad.

Artículo original: Hull CM, Harris JA. Venous Thromboembolism and Marathon Athletes. Circulation. 2013;128(25):e469–e471.